Mirando desde Lejos


"Pero todos los conocidos de Jesús, incluso las mujeres
que lo habían seguido desde Galilea, se quedaron
mirando desde lejos"
(NVI - Lucas 23,49)


                 En este tiempo en que para nuestra sociedad es un tiempo de descanso y relajo, para el mundo cristiano es un tiempo de reflexión. En el relato, el evangelista nos da un visión interesante de lo que sucedía al momento en que todo se centra en la crucifixión, nos hace girar la mirada hacia quienes presencian ducho momento. Estos son conocidos de Jesús y las mujeres que lo habían seguido desde Galilea, mención geográfica que no es casual. El evangelista Lucas nos dice su actitud: "se quedaron mirando" y esto en contraste con la actitud de los discípulos que en su mayoría (exceptuando Juan) no estuvieron presente en el momento más crítico de Jesús: su muerte.

               La actitud que nos menciona Lucas de que "se quedaron mirando desde lejos" es también la actitud de muchos de los creyentes actuales o de los que se dicen ser cristianos. Es por esto que decido escribir una reflexión en éste sábado santo. De manera simbólica y alegórica, podemos decir que la Iglesia en la actualidad está mirando de lejos la crucifixión del Señor Jesucristo, pero está a la espera de su resurrección. es en este instante complejo que la fe debe estar afirme y sólidamente arraigada en las enseñanzas y doctrinas de la iglesia. 

           No es ilógico preguntarse ¿qué significa hoy la crucifixión de Jesús para nuestras vidas cristianas? Pareciera que estamos mirando desde lejos esta escena retratada en el evangelio y su significado es para nosotros más un acontecimiento histórico que un proceso profético y milagroso de Dios para entregar la salvación a la humanidad en este acto tan cruento. Es en esta  muerte que las esperanzas de la humanidad se colocan para que, finalmente, llegue el tiempo de la salvación y en donde ya no habrá llanto ni miserias, sino la alegría de estar en comunión con el Dios vivo y verdadero.

       Este mirar de lejos es, en una dimensión introspectiva, la conciencia de que la crucifixión de Jesús sea para nosotros algo preciado en cuanto a la historia de la salvación que cada creyente deba sentir como el verdadero amor de Dios hacia sus vidas. Imaginemos a los discípulos en esta hora de incertidumbre (guardando el sábado) pensando y dándoles vuelta cada uno de sus propios actos. No están seguros de lo que viene y deben decidir si creen o no en las enseñanzas y palabras de Jesús antes que fuese crucificado. No creo haya sido un período de tranquilidad, lo que supone en una contexto actual, que la Iglesia del Señor debe vivir en ese período antes de que llegue su tiempo. 

          Es justamente este tiempo de reflexión que debe, a nosotros lo creyentes, hacernos pensar en si nos quedaremos o no mirando desde lejos los acontecimientos del mundo o bien nos involucraremos con la palabra del evangelio y haremos lo necesario para que, paso a paso, se realice la obra de Dios en nuestra vida yen la vida de ellos.

Dios les bendiga.

                          

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